martes 2 de febrero de 2010

Cuando 'she' quiere decir 'he'


Confusion in her eyes that says it all.

She's lost control.

And she's clinging to the nearest passer by,

She's lost control.

And she gave away the secrets of her past,

And said I've lost control again,

And a voice that told her when and where to act,

She said I've lost control again.


And she turned to me and took me by the hand and said,

I've lost control again.

And how I'll never know just why or understand,

She said I've lost control again.


And she screamed out kicking on her side and said,

I've lost control again.

And seized up on the floor,

I thought she'd die.

She said I've lost control.


She's lost control again.

She's lost control.

She's lost control again.

She's lost control.


Well I had to 'phone her friend to state my case,

And say she's lost control again.

And she showed up all the errors and mistakes,

And said I've lost control again.


But she expressed herself in many different ways,

Until she lost control again.

And walked upon the edge of no escape,

And laughed I've lost control.


She's lost control again.

She's lost control.

She's lost control again.

She's lost control.



jueves 7 de enero de 2010

El agua, la lluvia, el frío

Esta mañana he vuelto. Dos semanas sin aparecer por el despacho, dos semanas sin revolver papelotes urbanísticos, dos semanas de agua, de lluvia, de frío.

Me lo imaginaba. He abierto la puerta y faltaban los marineros soviéticos. El despacho parecía el puente de mando de un submarino de la URSS bombardeado por cargas de profundidad de un acorazado alemán. Goteras, papeles mojados, humedades, ventanas manchadas y un olor a torpedo que tumbaba.

Faltan cubos para achicar agua y décimas de segundo para morir electrocutado por los cables de una impresora gigantesca de planos.

Pero me falta algo más. Se ha quedado fuera, como la vida de esos soldados que se agarran a una fotografía cuando el submarino cae en picado al fondo del mar.

martes 5 de enero de 2010

Hierro

Dejé un instante de pensarte.
Había sucedido algo en ti cuando volviste.
Venías más nostálgica, más triste,
seco tu sol que iluminó mi día.

Alguien -sé quién- que yo no conocía,
alguien que calza sueños de oro,
y viste almas dolientes, te pensó.
Caíste al pozo donde muere la alegría.

¿Por qué fuiste pensado, malherido, pensamiento de amor?
¿Cómo han podido pasarte el corazón de parte a parte?

¿Por qué volviste a mí, sufriendo, a herirme?
¿No recuerdas que tengo que ser firme?
¿Es que no ves que tengo que matarte?

De Cuanto sé de mí 1957. José Hierro

lunes 4 de enero de 2010

Un uomo solo al comando


Un uomo solo al comando. Fausto Coppi. Murió hace 50 años. Ganó 144 carreras de las 666 que disputó. Siempre llegó en solitario, siempre se escapó, siempre adelante.
El mito, la pasión, la grandez y la timidez de un hombre raro, hecho a sí mismo, humilde, que prefería estar solo. Un uomo solo al comando, al comando de su vida, capaz de cerrar con todo, de cortar, de dejar al mundo atrás.
Tomo nota.
P.D. de Año Nuevo: Parafraseando a Nacho Vegas y recordando a K., "tracé un ambicioso plan. Consistía en sobrevivir".

domingo 27 de diciembre de 2009

Mitos sexuales

Fernán Núñez. Instituto. 1995.
La historia, más o menos, es similar a la de una peli de sobremesa norteamericana, en la que la chica más popular del instituto (que en esta ocasión, y por eso de ser de Fernán Núñez, escucha heavy) camina sobre la admiración y la baba de docenas de chicos pusilánimes y recién adolescentes. Era, digamos, un mito sexual.

Fernán Núñez. Discoteca. Navidad de 2009.
No sabes cómo ni porqué, pero son las 7.30 de la mañana, estás en esa discoteca que siempre despreciaste hablando con ella de cuáles son vuestros gustos a la hora de elegir porno por internet. Llueve y tienes coche.

jueves 17 de diciembre de 2009

Otro año

Hace ya un año que volví a cambiar el pueblo por la ciudad. Esa emigración del campo al entorno urbano que tantas veces he repetido ya en mi vida: Fernán Núñez-Córdoba, Córdoba-Fernán Núñez, Fernán Núñez-Sevilla, Sevilla-Fernán Núñez, Fernán Núñez-Córdoba...

Hace un año que dejé de hacer 1.200 kilómetros a la semana en coche. Hace un año que dejé la carretera para el fin de semana. Hace un año que dejé de ver cambiar el paisaje por la ventanilla. Que dejé de sentir el paso de las estaciones, la fuerza o clemencia del clima, de saber quién, cómo y cuándo ha sembrado qué. De notar la ciudad y de ver el campo desde lejos, desde un ventanal de un antiguo despacho de oficiales de Artillería por el que se ve un cachito de Sierra Morena.

Hace un año que dejé de despertarme con las noticias de la radio, con el sonido del motor de un coche diésel, con el crujido del cambio de marchas.

Ahora, me despiertan los escalones 'anti-peatón' de una calle de 500 años, el sonido apocalíptico de docenas de niños uniformados arrastrando sus mochilas con ruedas, sus gritos, su vida y el retumbe, a veces, de las collejas de sus madres. La cara de frío de la gente con la que me cruzo. Su falta de humanidad, su rostro serio y su cara de no ser más que un número más en una árida estadística.

sábado 12 de diciembre de 2009

Princesa


Sé que estabas allí cuando lo dijo y sé que no te diste cuenta. "Ahora es demasiado tarde, princesa". Lo escuchaste tan claro como yo. También sé que no sabías que yo estaba allí, escuchándolo y, quizá, refrendándolo.